
Iglesia de Cristo Mahanaim
Área de
Discipulado
Pastor:
Miguel Flores
Un Matrimonio Sin Amor
Cuando el Señor vio que
Lea no era amada, le concedió hijos.
Mientras tanto, Raquel permaneció estéril; Lea quedó embarazada y dio a luz un
hijo, al que llamó Rubén, diciendo:
«El Señor ha visto mi aflicción; ahora sí me amará mi esposo.»; Lea volvió a
quedar embarazada y dio a luz otro hijo, al que llamó Simeón, diciendo: «Llegó a oídos del Señor que no soy
amada, y por eso me dio también este hijo.»; Luego quedó embarazada de nuevo y
dio a luz un tercer hijo, al que llamó Leví, diciendo: «Ahora sí me amará mi esposo,
porque le he dado tres hijos.»; Lea volvió a quedar embarazada, y dio a luz un
cuarto hijo, al que llamó Judá diciendo:
«Esta vez alabaré al Señor.» Después de esto, dejó de dar a luz. Gen
29:31-35 (BAD)
Introducción:
Dice este pasaje que
Lea era una esposa a la cual su marido no amaba; entonces para lograr el amor y
la atención de su esposo empezó a fructificar dándole hijos a los cuales les puso
nombres según el objetivo que ella buscaba.
Donde dice que no era
amada; otras versiones dicen; despreciada; aborrecida; menospreciada y odiada;
así hay hogares este día que estan faltos de amor y
en cambio existe el menosprecio; el odio y hasta el aborreserce al extremo de no quererse ni ver; ni oír, ni
hablar.
Pero gracias a Dios
todo tiene solución en la vida; lo que necesitamos es empezar a dar frutos
diferentes a lo que anteriormente dimos.
Veamos en los hijos que
Lea dio los frutos que pueden hacer que un matrimonio sin amor se vuelva un
matrimonio lleno de amor.
Le Llamo Rubén: Gen
29:32
Al primer hijo que tubo
le llamo Rubén, este nombre
significa “ved un hijo” y de aquí
tomaremos la figura de que para cambiar la situación difícil de un matrimonio
se necesita empezar a dar frutos que
vengan hacer mas llevadera la relación.
Nótese que hasta ese
momento Lea es una mujer afligida; triste; y angustiada, situación que pasa en
los hogares; pero el fruto que ella dio trajo un cambio, va a desaparecer la
tristeza la angustia la aflicción.
Ya no demos frutos
amargos o ácidos, empecemos a dar frutos dulces y suaves.
Le Llamo Simeón:
Gen 29:33
Al segundo hijo que
tuvo le llamo Simeón que quiere
decir “oír con aceptación”.
El saber oír es algo
que es tan necesario en el matrimonio; muchas veces lo que hace la mujer o el
hombre de la calle es oír los problemas que la persona quiere comentar pero que
su pareja no le oye; así paso con Eva lo mas seguro es que ella ya no tenia una
muy buena relación con Adán, se desprende esta observación del hecho de que
aunque Dios dijo no es bueno que el hombre este solo de todas maneras a esa
altura ya Adán prefería estar solo.
Fijémonos que fue lo
que hizo Dalila con Sansón sino otra cosa que oírlo;
lo acostaba en sus piernas para sobarle la cabeza y hacerlo hablar.
Necesitamos aprender a
escuchar debe ser un fruto en medio de nuestra relación pues somos seres sociables que necesitamos
que alguien este dispuesto a oírnos.
Recordemos que lo
primero que hicimos para comenzar nuestra relación fue hablarnos y al principio
de ella lo que mas deseábamos era tiempo para estar juntos y hablar.
Le Llamo Levi: Gen 29:34
Al tercer hijo le puso
por nombre Levi
que significa “ligado o adherido” y
este fruto se obtiene realizando actividades que nos permitan estar juntos; a
veces los quehaceres del hogar; el cansancio o fatiga por las faenas en la
oficina o el trabajo; muchas veces lo diferentes que somos al momento de
interactuar hacen que nos separemos mucho y así poco a poco nos vamos
distanciando.
Fijémonos: por ejemplo
al hombre le gusta el FUT pero ellas prefieren las compras;
Al hombre le gustan los carros a ellas les gusta
las recetas de cocina; al hombre le gustan las películas de acción ellas
prefieren las sentimentales o de entretenimiento Etc.
Debemos de buscar
realizar actividades que nos gusten a ambos; por ejemplo andar en bicicleta o
caminar; arreglar el jardín uno la grama y ella las flores; llenar el
crucigrama o practicar el baloncesto y así un sin numero de actividades que nos
permitan estar juntos y así ligarnos cada día mas el uno al otro.
Le Llamo Judá:
Gen 29:35
Al cuarto hijo le puso
por nombre Juda
Que quiere decir “elogiado” y esto
nos recuerda de cuan importantes son los elogios en la pareja; no debemos de olvidarnos
de alabar y elogiar todo aquello que el otro hace y que es bueno; elogiemos el
alimento que ella hace; elogiemos lo inteligente que el es; lo bonita que es
ella o lo fuerte y guapo que es el; si nos cuidáramos de ser nosotros los que
decimos las cosas bonitas nunca harán mella en ella o el cuando vengan de
terceras personas.
Conclusión:
Debemos de cuidar muy
bien el hogar que Dios nos dio para que nunca se metan terceros así como le
sucedió a Adán Y a Eva..
Cuidado con los frutos
que estamos cultivando en el jardín de nuestro hogar no vaya a ser que la
maldición venga a nuestro Edén.