
Iglesia
de Cristo Mahanaim
Área de Discipulado
Pastor: Miguel Flores
AMOR QUE REPOSA:
PAZ EN
Y tras el terremoto un fuego; pero JHW no estaba
en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó
Elías, cubrió su rostro con su manto y salió y se puso a la puerta de la cueva.
Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí Elías?
1º R 19: 12-13
INTRODUCCIÓN
Sin paz no podemos
vivir, trabajar, comer, dormir, disfrutar o adorar; no importa el lugar, las
circunstancias o el motivo, pero toda persona anhela la paz. En el hogar, en
nuestros lugares de trabajo, en la iglesia, en la comunidad donde vivimos, en
la sociedad donde nos desenvolvemos, en todo sitio es necesaria la paz. Sin
embargo, a veces buscamos la paz en el lugar equivocado.
DESARROLLO
La
filosofía de moda de ahora afirma que todos somos dios y como DIOS vive en
nosotros, nosotros también somos dioses y por lo tanto no necesitamos ayuda
externa divina, solo hay que buscar a DIOS en nosotros. Cada día se enfatiza
que no necesitamos de DIOS, pues nosotros solos podemos cambiar todas las
cosas; por lo tanto esto nos lleva a perder la fe y la paz. Cuan equivocados
estamos al buscar la paz en el lugar y por el medio equivocado (Mt 22:29).
Sabemos que uno de los nombres dados a JESUCRISTO es Príncipe de Paz (Is 9:6),
por lo tanto cuando necesitamos paz, tenemos que saber donde buscarla, cuales
son las condiciones para obtenerla y que debemos hacer para encontrarla.
LOS ENEMIGOS DE
Para encontrar la paz
debemos primeramente identificar a los enemigos o ladrones que nos la
arrebatan:
1.
Falta
de confianza
DIOS quiere
darnos paz, pero nosotros la rechazamos con lo que hacemos, ignorando sus
promesas y olvidamos también las condiciones. Nuestro Padre celestial nos manda
a quedarnos quietos y esperar; pero nosotros no identificamos la paz con la que
se espera, pues paz y paciencia están unidas por el vínculo del amor; entonces
queremos la paz ahora mismo, a nuestro estilo y con nuestras condiciones. Un
corazón que desconfía del Señor pierde la presencia de la paz.
2.
El
miedo a lo desconocido
La vida está
llena de callejones obscuros; cuando entramos en estas calles tenebrosas, no
sabemos si hay salida. Desconocemos si vamos a caer por un precipicio al dar el
próximo paso. Solo vemos lo que está frente a nosotros y lo demás es caos. Ante
esta situación, nos empezamos a llenar de ansiedad y gradualmente ésta ocupa el
lugar que le corresponde a la paz. Solo cuando sacamos el miedo de nuestras
vidas podemos seguir el rumbo hacia la paz.
3.
Buscar la paz sin la ayuda de Dios
Si algo
beneficia a Satanás, es que nos despojemos de la armadura de la fe para entrar
en el campo de batalla que es la vida. Cuando tratamos de enfrentar nuestros problemas
personales solos, es cuando más expuestos estamos a la confusión del enemigo.
Ser cristiano no inmuniza a nadie para equivocarse; ser cristiano es algo más,
es conocer, confiar y esperar en DIOS. Necesitamos de EL y de su palabra para
encontrar la paz.
PRUEBAS DEL PODER DE DIOS
1.
Nuestro Dios no es un dios
Nuestro Dios no
es como los dioses paganos que permanecían ausentes cuando más los necesitaban.
Cuando el pueblo de Israel estaba cautivo y sin paz en Egipto, EL los protegió
y sacó de una manera milagrosa. Pero este pueblo, cuando no veía los grandes
milagros, se desesperaba y no quería esperar. Y Dios tuvo que recordarles su
fidelidad al protegerlos (Ex 19: 3-6); por lo tanto, EL no abandona a su
pueblo, somos nosotros los que lo abandonamos
a EL.
2.
Dios no delega asuntos como la paz
El promete estar
con nosotros, estará con nosotros en el dolor, en la angustia, en la prueba, en
la soledad y confusión, etc. (Is: 4:10) Es Dios que no cambia.
3.
Dios no deja de cumplir sus promesas
El ha prometido
ser constante; no nos dejará desamparados, en la crisis estará con nosotros. Jn
14:18
COMO ES
1.
Su tipo de paz
La paz de Dios
es perfecta, no le falta ni le sobra, por lo tanto no necesita nada, ni nuestra
ayuda. Es una paz que sobrepasa todo entendimiento, es indescriptible. La paz
de Dios es única, totalmente diferente a lo que hemos experimentado. Jesús
prometió una paz especial (no como el mundo la da), no se puede comparar con la
que venden los libros de filosofía, sociología, psicología y las corrientes
literarias. Jn 14:27
2.
La paz de Dios sobrepasa todo
Perdemos la paz
mental cuando dejamos de creer en las promesas del Dios que conoce nuestro
camino, que quiere y sabe dirigirlo. Solo podremos tener paz mental cuando
descansamos en EL, cuando dejamos que EL vigile, que nos guarde y que nos
proteja. Solo así tendremos la paz necesaria para vivir una vida feliz.
CONCLUSIÓN
Definitivamente que la paz tiene que ver con la
paciencia, con la fe, con la alabanza y la adoración, que es con y por amor,
pues es un fruto del ES, como consecuencia del tener comunión constante con
Dios, mediante una relación continua, ya sea como un acto específico o como una
vida en el desenvolvimiento normal, personal, familiar, social, secular,
etcétera, en forma diaria.